Hermanos, pero de padres distintos
Ayer fui a ver Sin City.
Y parece que quieren hacernos creer que esto no puede funcionar.
Dos hermanos con tantas similitudes como el cine y el comic, con tantas ganas de llevarse bien, de entenderse, de compartir... ¡y con padres tan incapaces!
El problema es, precisamente ese, la incapacidad e inoperancia de un director que ha sabido aprovechar como nadie la buena conciencia de los genios. Robert Rodriguez una vez más por qué es quien es, alguien que se ha tenido que dedicar a películas de tanta envergadura cultural como Spy Kids 3-D o El Mejicano.
Alguien, algún día, tuvo que explicarle a este señor que el cine no es sólo poner imágenes en una pared grande y blanca, que eso se parece más al graffitti, sino que es un medio para expresar algo. Un modo de contar historias. Un lenguaje en sí mismo. Como todo Arte.
Y alguien, algún otro día (para no saturarle), debió de contarle que esos comics que tan fervientemente devoraba utilizan un lenguaje parecido, pero no IGUAL!!!!!
Porque lo que no se puede pretender es trasladar, viñeta a viñeta, palabra a palabra, un comic o un libro a una pantalla. La cosa simplemente no funciona. Eso lo sabemos todos, bueno, casi todos.
¿Verdad Robert?
Sin City ha sido uno de los comics que más aire fresco ha aportado al noveno arte en los últimos años. La revitalización de un género, el negro, fuertemente hermanado con la cultura pulp. Espectacularidad visual con blanco y negro puros. Tramas simples pero impactantes. Buenos no tan buenos y malos aún peores. Todo lo que ya sabemos y tantas veces se ha dicho.
Sin City, siempre lo he pensado así, es carne de pantalla. Todo lo que se necesita está ahí dentro, se puede casi tocar. Con un poquito de trabajo, muy poquito, y un poco de habilidad cinematográfica tienes una película que servirá a las futuras generaciones para identificar el renacimiento del género negro.
No debe ser tan difícil hacerlo bien, ahí tenemos a Bogart y su Marlowe, a Russell Crowe y su LA Confidential, incluso a Brian Singer y sus X-Men. Es decir, se puede adaptar y se puede hacer BIEN.
¡Sorpresa Robert!
Lo que nos encontramos al ir a ver la película de Sin City es un conjunto de imágenes espectaculares, de un expresionismo brillante, viñetas vivas en lo que supongo es la aportación de Miller al film. Pero no nos encontramos algo tan imprescindible como una sólida estructura narrativa, un planteamiento secuencial de cine, no de comic. Los espectadores que vayan a ver esta película se encontrarán con el ingrato trabajo de tener que crear ellos la historia, de tener que rellenar los vacíos entre escena y escena, y al ritmo de la película, no al ritmo marcado por nuestra propia lectura.
Tendrán que dar vida a unos personajes que están atados a unos bocadillos que, curiosamente, ocupan más espacio que en el propio cómic. Rodriguez quiere explicarlo todo, sin dejarse nada, utilizando las propias (todas) frases de la novela gráfica a cambio lo que consigue es que no se entienda nada, que la historia o las historias queden empobrecidas por unas voces en off mal utilizadas, que eclipsan la presencia de unos actores condenados a no lucirse en un espectáculo de luz y sombra.
No deja de ser curiosa la manera de utilizar esas voces en off, voces que en teoría deberían acercarnos al personaje, compartir esa visión subjetiva, esos pensamientos. Entonces... ¿por qué utilizarla cuando el personaje está en un plano general a contraluz en un horizonte blanquecino? ¿Porque en cómic funciona? Claro, pero en cómic, como en literatura, nosotros hacemos el esfuerzo de introducirnos en el personajes, nos tomamos nuestro tiempo y lo dibujamos en nuestra imaginación. Es nuestro. En cine no. En cine no hay tiempo para eso, hay que seguir al personaje, sentir lo que él siente, pensar lo que él piensa. Y para eso existe la interpretación, la planificación de planos, de escenas, la música, la dirección de actores, etc.
Y por eso existen los comics y existe el cine.
Y existen términos como adaptación.
Y futiles esperanzas como V de Vendetta, ese otro hijo que se ha querido ir a jugar con su hermano mayor.
En fin, que visto lo visto, espero que nunca decidan rodar Watchmen.
PRELUDIOS NOCTURNOS: Los primeros ocho volúmenes de la serie. Aquí nos encontramos con la captura y la liberación del Rey de los Sueños (capturado por error, ya que se quería capturar a su hermana mayor Muerte… evidentemente para conseguir la vida eterna). Se nos presenta el mundo de Morfeo y hay apariciones estelares del Universo DC como John Constantine. Impresionante la historia “24 horas” que tiene lugar en el clásico Dinner Norteamericano. Verdaderamente perturbador.
LA CASA DE MUÑECAS: Aparición de un personaje que será clave a lo largo de la saga, Rose Walker, atrapada en un vórtice del Sueño, con el riesgo de hacer que Éste se colapse (con un clarísimo homenaje al Nemo de “Nemo in Slumberland”, clásico entre los clásicos).
PAIS DE SUEÑOS: Amalgama de historias con el Sueño como hilo conductor. Destaca la “revisitación” de “Sueño de una noche de verano” (de Shakespeare para los más despistados) como uno de los muchos malabarismos sociales de Morfeo. Es el primer comic en ganar el “World Fantasy Award”, premio destinado a la literatura fantástica y de terror, lo que le granjeó el odio de muchos pseudoliteratos obtusos corroídos por la más insana envidia y el reconocimiento de todos los demás. Buenísima también la historia de la convención de asesinos en serie.
ESTACIÓN DE NIEBLAS: Desde mi no tan humilde opinión el mejor hilo argumental de la saga. Lucifer, hastiado de la monotonía y la responsabilidad de su cargo, decide abandonar el Infierno y dejarle las llaves a Sandman (todo motivado por el rencor de una apuesta perdida hace algún tiempo). Movidos por diferentes intereses toda clase de personajes empiezan a visitar el mundo del Sueño pidiendo audiencia a Morfeo con la intención de conseguir la llave: Loki, Thor, Oberón, ángeles, el demonio del Caos, etc. Todos con una contraoferta para un sobresaturado Sandman.
UN JUEGO DE TI: Es el arco menos ligado a la historia general de todos. Barbie, una neoyorquina divorciada viaja al Sueño en busca de su identidad, de la imaginación y de la infancia. Importantes esos números ya que se nos presenta por primera vez a Tesalia, una bruja milenaria, con bastante relevancia en números posteriores.
FÁBULAS Y REFLEJOS: Más historias cortas centradas en el reino del Sueño. Unas mejores y otras peores, pero en conjunto todas imprescindibles.
Cambio y, como tal, responsable de cambio de Delicia en Delirio) en una suerte de road movie en la que los hermanos se enfrentan y en la que Sandman sigue el camino que le traza su obstinación, mata a su hijo Orfeo, como petición del propio Orfeo al no tener amor ni cuerpo (vale, la cabeza no cuenta), derramando sangre de la familia…
EL FIN DE LOS MUNDOS: Si normalmente hay homenajes y referencias en los comics de Gaiman, en esta saga “El Fin de los Mundos” se lleva la palma. Desde la Posada del Fin del Mundo (y aquí no puedo evitar sonreír pensando en ese “Restaurante del Fin del Mundo” de Douglas Adams) nos encontramos con hombres contando cuentos de hombres que cuentan cuentos. Es el homenaje particular de Gaiman a “Los Cuentos de Canterbury”. En cada una de las historias hay algo encerrado, un secreto del mundo de los Eternos, incluso el aviso de lo que está por venir, desde el sitio en el que ya no queda nada por ver.
LAS BENÉVOLAS: La cosa llega al final y el círculo está por completarse, todos los personajes que hemos estado viendo en los 56 números anteriores se dan cita en este arco argumental. Una gran tragedia griega o una ópera decadente. Lyta Hall acusa a Sandman de matar a su (de ella y de Sandman) hijo desaparecido Daniel y Las Benévolas se encargarán de llevar a cabo el castigo (lo hacen con todos aquellos que derraman sangre de su sangre). Sin embargo Daniel no está muerto, lo secuestró Loki, con lo que realmente Morfeo no derramó la sangre de Daniel pero… ¡al que si mató fue a Orfeo!
EL VELATORIO: Todos los personajes de la saga acuden al velatorio de uno de los Eternos muertos (vale, vale, no hace falta mucha imaginación para saber de quién hablamos). Un emotivo final para una obra maestra.
Pero ya estoy hastiado (como vosotros, sin duda alguna) y quiero terminar recomendando la última de las delicias de Gaiman, un vuelta de tuerca al universo Marvel, una nueva manera de contar las cosas que ya sabemos, una mezcla magistral de relato clásico e historia de superhéroes: 1602. A los que os guste el más cuidado preciosismo visual con una historia repleta de guiños superheroicos que arranquen inocentes sonrisas no dejéis de leerlo.




























